martes, 13 de abril de 2010

peinate, siempre alguien te esta mirando...


Frio
No mucho
Frio parejo
Humedad por la llovizna puta, te cala hasta los huesos, en Malvinas era peor, ingleses putos, milicos putos, en esos hoyos de mierda nos hacian meter, llenos de barro, ingleses putos, cons esas ropitas de putos maricones, no tenian frio ni les jodia la lluvia, al final es como si no hubiese salido nunca del hoyo de mierda ese, aca al costado de esta via muerta, menem puto que se cargo los trenes
Y que carajo hace ahí parado, parada, mah si no llego a ver bien desde aca si es un tipo o una mina, en las vias, en la lluvia, en el frio, al pedo, se ve que no estuvo en Malvinas, como yo, chupando frio y humedad, a mi esa humedad no se me sale mas de los huesos, a mi no me importa, que carajo mira, yo estuve en Malvinas carajo y esa humedad a mi no se me sale mas de los huesos.

Epistolario


el epistolario de Dolores Morales y Angel Cortez era a estas alturas una interrupción periódica en la vida de él y un desafío a seguir respirando por parte de ella.
Nada de esto se adivinaba facilmente, la comunicación era entrelíneas

hoy ha muerto un señor que conozco desde hace mucho, sin embargo me importó más venir a traer la guita que nos pidieron para poder seguir comunicándonos.
Este señor se sentiría defraudado por mi elección de prioridades.
Hace frío, extrañaba esta sensación helada y húmeda en la cara.
El cuerpo lo escondí en corazas de lana y poliester.
Para llegar crucé las vías de la calle Palero.
Hay un brete,para que uno se demore y preste atención al paso del tren o que recapacite su decisión.
Pero el tren ya no pasa ,ya no existe.
Es un punto para meditar que si no se tomó esa decisión es tarde o hay que buscar una nueva.
También puede tomarse como prueba de desconfianza ,segura cobardía o esperanza en el porvenir.


Cuando me acuerdo y prendo algo haz dejado.
Escribiendo helada a la madrugada cuando casi nadie está despierto.
Mejor ,sigo pensando en el cuarto oscuro, un gran baño de la facultad ,sentados en el piso la cabeza apoyada en la pared.
Estoy en Iberia,viendo que tirar y que no, para cumplir con la limpieza que nos es impuesta.
Veo que se me ha roto una bota y no pienso tirarla.
Habría que comprar otras.
Número 42

De aquí en más las interferencias se sienten en el texto.

lunes, 12 de abril de 2010

cansancio


No daba más.
No era la falta de aire conocida de siempre ,ni el segundo esfuerzo que se logra con la concentración.
Las voces se hicieron lejanas y todo se puso blanco...
Galileo se había desmayado llevando en los hombros esa cruz de madera que servía para recordar la crucifixión de Cristo.
Aunque existen las cómodas y livianas estampitas,nada más paquete y clásico que setenta kilos de perfumado roble del sur.
Era domingo,con su grupo ..." pan y sangre " (digámosle de algún modo) habían planeado llevar una cruz a la cima de unos de los cerros del Cordón del Plata.
Cada uno con una razón distinta
Unos por la fé admitida y sentida.
Otros agradecidos a los seguidores de la iglesia católica en la rama del Opus Dei ,porque habían sido salvados de unos episodios confusos y el buen empleo que todos ansiaban les quedaba asegurado por los siglos de los siglos amen.
Otros por que queda muy bien para el qué dirán social.
y Galileo por la segunda,por la tercera y por mi culpa , por mi culpa ,por mi gran culpa de ocultar mis noches a la princesa ,que vestida de triste beige Columbia legítimo dos talles más grande,el pelo rubio ceniza,la piel bronceada era elegantemente una mujer engamada en los colores y ensartada en las mentiras sin ningún otro ensarte que la hiciese impura.

Galileo había caído pesadamente en el mundo físico un poco más suave que en el mundo de la mentira y la lascivia.
Mientras yacía en el mundo físico con su físico noqueado,a mitad de camino entre la punta del cerro y la grata llanura,la princesa y un eslavo grandote le hacían compañía y le daban sorbitos de agua con azúcar, con ánimos y preocupaciones mezcladas.
A lo lejos la cruz subía sobre otros hombros para acercarse al cielo sin tirar un pequeño milagrito al pobre Galileo por mentiroso .
Galileo pensó muy ofendido con la cruz :¿no sería mejor recordar a Jesus en las Bodas de Canáa haciendo aparecer litros y litros de vino del bueno en una fiesta?,pero se quedó callado por miedo a que a la cruz se le ocurriera un correctivo .

No podía más.
No daba más ,que es el resumen de todo,ya escrito en el escueto comienzo de estas letras.
Bajaron y regresaron a su casa ,después de los mimos y el tecito dulce de la princesa, y los agradecimientos al eslavo por fin se quedó solo.
Puso entonces una costeleta en el calor oscuro de la plancha que venía calentando desde hacía largos minutos y cuando pudo dar la vuelta a la carne sanguinolienta tapó las quemaduras que ahora respiraban con una compresa de dos huevos a los que le puso sal ,pimienta y un ajito picado.

El hermano que aun vivía por designio divino e indecisión de Galileo ,pasó corriendo cerca ,juntando las rodillas y diciéndole que era un animal,un asqueroso que comía cádaver.

"Cádaver de vaca como consuelo por no tener el tuyo ,reputo ",murmuró paciente y cansado.
Galileo ya no se avergonzaba de la homosexualidad de su hermano sino que le molestaba profundamente su histeria y sus largo baños de inmersión que lo obligaban a mearle las aromáticas de las macetitas blancas en el patio sin luz y en pleno invierno.

Volvió a la cama y se durmió con el plan de la mañana siguiente.
Le dijo a la princesa al otro día que un mal en los testículos lo aquejaba y que debía guardar reposo unos cuantos días, un mal poco común pero curable que ya se había visto en algunos parientes lejanos.
La princesa no se encaramaría en su árbol genealógico,ni husmearía en sus partes privadas y su madre inmersa en su depresión ni se daría cuenta que hacía días su versión estudiosa y deportiva yacía como deshuesada en la cama y que por las noches ese tipo oscuro de blazer azul y raído salía peinado y oliendo a lavanda.

Pero a partir de esas noches,mientras abrazaba el cuerpo curvilíneo ,voluptuoso ,lleno de deseo de la estúpida morocha, descubriendo que no se cumplía siempre lo de la rubia tarada y la morocha pensante,viendo con pena infinita que hay morochas muy tontas, y que el sexo no necesita seso, igualmente, aunque ella no entendía su pesar ,él empezó a quejarse como en un tango o una letanía, de esa debilidad que demostraba en la necesidad de dormir un tercio del día cada día.

Mucho,demasiado pago a Morfeo a cargo de alguien que necesitaba vivir un poco más.
Se odiaba por dormilón y porque esa licencia que había logrado por enfermedad estaba por expirar y a la vez seguía estando tan cansado que no se le ocurría algo nuevo para emparchar el agujero que dejaba con su ausencia en los sudados e inútiles ascensos a esos cerros de mierda con parte de la grey y la princesa beige.
A la vez empezaba a odiarse en algunos aspectos de su placentera nueva vida de recio bailarín,fruto inequívoco de una vocación profunda.
Y eso que aun no notaba que Cortez ,siempre perfecto, inmune estaba a esos cansancios terrenales ,plastificado en un aura de energía pura , clara ,a estrenar a cada instante.

Cuando lo descubriera se odiaría no solo por haragán,débil sino que vería que además ser envidioso le salía a raudales y lo enfermaba más .
"Vida de mierda y la reputa madre que me parió" ,era estadísticamente la frase que más repetía Galileo desde los nueve años.

martes, 6 de abril de 2010

Mentiritas de colores blancos


Las salidas de Galileo ,Angel Cortez y el profesor que ronroneaba eran cada vez más frecuentes.
Un piringundín de esos siempre conduce a otro y así se convierten en un pasillo interminable.
A menudo los acompañaba la morocha,Ipatia rara vez ,porque siempre encontraba ocasiones nuevas para estrenar.
La morocha estaba pasando rápidamente de pasión ineludible a cansancio inevitable en las páginas de esta vida de Galileo.
Vanidosa y algo estúpida estaban ganando en la balanza frente a sensualidad y provocación.
Galileo hablaba mucho con el profesor para divertirse.
Es que el pobre hombre era un mentiroso tan básico ,tan previsible,que Galileo se reía como loco cuando recordaba como se enredaba.
El fin de las mentiras del profe eran pueriles.
Tal vez consistían en no pasar desapercibido y agradar.
Galileo preguntaba por ejemplo :
¿ Ha conocido usted al bailarín Bencina ?
Dicen que es toda una personalidad en Buenos Aires.
Un hombre esquivo pero tan creativo y original que cuando se lo ve no se lo olvida...
-Pse,lo he sentido nombrar
(en ese instante por primera vez).
(y como no era mentira el profe entraba mal en el juego)
_Dicen que anda por Japón donde es fascinación de ciertos millonarios de la electrónica.
_¿conoce Japón profe?
_He estado con un grupo de bailarines alguna que otra vez. Lindo lugar,interesante...

_gente loca los japoneses...
-triste,yo diría triste.con los ojos hinchados de llorar...
-Por la bomba atómica?
-no los ojos ya estaban asi antes de la bomba y de que les gustara el tango
-es que la música de ellos parece desafinada...
_es que el pentagrama se escribía en un principio en otro idioma en que no coincidía ni una sola letra,esto hacía que suceda, que las notas quedaran acomodadas de otra manera ,en un equilibrio muy inestable y resbaloso...
-será por eso que el tango los emociona, lo sienten como a una tristeza que suena desafinada, a punto de colapsar ,de derramarse en lágrima y desgracia...
Angel Cortez recordó que había dejado una película empezada
Dos personas en un cuarto ,una charla,el plano de los dos rostros solamente y en el mismo angulo... y esta austeridad era apasionante...
dos tipos hablando pelotudeces...parecía igual de efectivo ,en medio de un paisaje que de tan conocido perdía una dimensión y se hacía plano y hasta a veces lineal


Al rato nomás Galileo se acercó sonriente y burlón a Cortez
¿te fijaste en la diferencia que hay entre un buen mentiroso y un principiante?
a este tipo lo único que le sale creíble es el ronroneo,lo demás se le escapa,se le engancha en las ramas...
Si,dijo Cortez,con su risa limpia y perfecta, escuchar a un principiante y a todo un aficionado haciendo malabares con pelotitas falsas, es todo un deleite para el verdadero profesional que sabe con certeza absoluta adonde están las pelotitas después de que cayeron,solamente por el ruido que hacen al rebotar a diferente velocidad según las distintas superficies , distancias, dirección y tipo de viento.

viernes, 26 de marzo de 2010


Yo quiero que mi hermano se muera.

Pero yo no quiero matarlo, me impresiona.

Yo quiero decirle algo que haga que se muera.

Pero que no sean mentiras ni inventos.

Total mi papá se murió de forma rara, en una cama que no era suya.

Dios lo castigó dice mi mamá.

Y se la pasa llorando.

Si se muere mi hermano va a llorar lo mismo.

Lo que me revienta de mi hermano es que no quiere ser quien es.

El quiere ser una mujer .

No puede , pero siempre insiste.

Es un tarado, todos se ríen de él en la escuela.

Y yo tengo que morirme de vergüenza.

No quiere jugar a lo mismo que nosotros.

Se queda solo o con las chicas mirando figuritas de papel de terciopelo.

¡¡¡¡Pelotudo, quiero que te mueras!!!!

Le dije los otros días que se tomara muchas de las pastillas de las que toma mamá para la tristeza.

Es verdad que el doctor se las dio para eso.

Si el está triste porque no es una mujer pueden servirle.

Se las puede tomar todas juntas y olvidarse de ese capricho o de tanta alegría convertirse en nena.

Lo que quiero en realidad es que le hagan mal y se lo lleven al hospital.

Como en los hospitales mucha gente se muere, en una de esas…

No es que yo sea malo o que no lo quiera un poco.

Pero estoy cansado de que mamá se ponga tan furiosa cuando se disfraza y nos ponga en penitencia a los dos.

Conmigo nunca quiere jugar.

Siempre triste mirando la tele o una revista.

Tomate las pastillas todas juntas le digo.

Y el dice que mamá se va a poner más furiosa todavía.

Sigo pensando…

Le digo…¿viste que mamá dice que si metes una aguja de tejer en el enchufe te morís?

A lo mejor es mentira .

Te juego todos mis ahorros a que es mentira.

El dice que es cierto, pero no conoció a nadie que se muriera así.

Además si fuera cierto te mataría cuando vas a cambiar de canal en la tele o cuando la gente plancha ,le digo…

Pero dice que no lo hace, para que mamá no se enoje más con él.

Yo no voy a hacerlo, pero quiero que él lo haga ,en una de esas mamá no es tan mentirosa .

Total si se muere, lloramos y nunca nunca le decimos a nadie como se murió.

Igual que con papá ,en donde no decimos nada o hablamos de enfermedades horribles

miércoles, 24 de marzo de 2010

a los 9


¿Qué nos hizo tan vulnerables?

Yo creo que seguimos siendo básicamente lo que éramos a los 9 años.

Lo que empeoramos es a veces el mismo item que tratamos de corregir.

Lo vamos gritando en entrelíneas , más fuerte mientras más negado sea y gritamos más fuerte a medida que queremos negar más.

Teníamos casi todos 9 años ,un poco más o un poco menos.

Galileo estaba volviendo de Alemania.

La madre con los ojos cansados de llorar se las ingeniaba para parecer una señora muy seria y preocupada y para llorar de a ratos un llanto rabioso contenido mordiéndose los nudillos.

Galileo estaba sentado al lado de su hermano, de unos dos años más.

No hablaba y no miraba a su hermano.

Iba muy serio observando el movimiento de todos los demás pasajeros y sacando conclusiones muy interesantes y agudas sobre cada uno de ellos ,que guardaba para sí.

Algunas veces miraba a su madre y unas muy pocas se topó con la cara de su hermano.

Después de mirarlo se sentía muy culpable de ese deseo irrefrenable de que no estuviese ahí con ellos, total, mamá lloraba igual por papá muerto.

La verdad es que también sentía miedo.

Ni se acordaba del lugar adonde volvían, pero sabía que dejaban un país en donde se sentían orgullosos de vivir y en donde mamá les decía que había que dar gracias a Dios por la oportunidad concedida.

No quedaba nada.

Mamá le había prometido que estarían bien y que si papá no había sido capaz de cumplir, ella lo haría ,pero que ellos debían ayudar muchísimo.

Que iba a ser difícil, pero que había que sacrificarse, en esta prueba que el señor les ponía.

Que si bien papá había muerto, había que evitar hablar de él ,que callar y ser fuertes era lo mejor y sobre todo lo más correcto, aquello que los hacía lucir más valientes y más hombrecitos , el respaldo de mamá, su ayuda y su consuelo.

Dentro de unas horas tendrían que abrigarse , al llegar los esperaba el invierno.

Pensó que al tener que ponerse medias ,vería sus pies ,y le daba vergüenza , porque nada es más desagradable que los pies de la gente.

Le preguntó a su madre ,si al menos habría un coro donde ir, y la madre le prometió que haría todo lo posible por encontrarle un lugar en algo .

Lo puso contento saber que su madre quedaría conforme y que esta pequeña alegría aliviaría la gran pena que arrastraban y que debían ocultar por vergüenza.

viernes, 19 de marzo de 2010

Harvey


(por quien recuerda la película)
¿ podriamos considerar el conejo Harvey como un antiguo precursor de Totoro?